Las máquinas combinadas están equipadas, durante su diseño y construcción en la fase pre-A, con un mecanismo de imaginación, o más precisamente, con un mecanismo para recibir (actuando como relé) la imaginación del Sistema Natural.
Las máquinas combinadas, el ser humano, no están diseñadas ni construidas para crear imaginación, sino únicamente para transmitir la imaginación del Sistema Natural al sistema anfitrión.
Por lo tanto, los seres humanos deben ser considerados como intermediarios, como instrumentos, en el proceso de modificación del sistema anfitrión.
Su función es materializar la imaginación del Sistema Natural.
Para que esta materialización de la imaginación se desarrolle a la perfección, es necesario que el ser humano esté perfectamente sintonizado.
De lo contrario, no habrá correspondencia entre la imaginación del Sistema Natural y la realidad deseada por este.
Pero en ningún momento, ni jamás, el ser humano es el origen de sus logros basados en su imaginación.
Solo la lógica del sistema antropocéntrico los lleva a creer lo contrario.
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